Hay que dejar de morderse la lengua

“Los chilenos no tienen amor propio ni la delicada decencia de los libres. La envidia, la emulación baja y una soberbia absolutamente vana y vaga son sus únicos valores y virtudes nacionales…”
Manuel Rodríguez

Mi país es muy bello. Tiene un desierto que quita el habla, montañas tan blancas, tan altas, que recuerdan a uno la pequeñez de la que venimos. Hay bosques nativos tan bellos que es inevitable pensar cómo seducirían al español, proveniente de ese cuero curtido al sol que es su tierra. Hay un océano bravo y magnánimo que lame las costas, una fauna exclusiva… Pero también hay contaminación de todos los tipos, basura en las esquinas, en todas partes menos en los basureros, hay animales abandonados y maltratados, hay… hay tantas cosas negativas. Pero Chile es un país hermoso, turístico y pujante.

Este amor por aparentar que está todo fabuloso, que todos somos ricos… ¿Por qué? No lo entiendo. Hay gente valiente dispuesta a luchar por lo que es justo, a mojarse el poto por los sin voz, y ellos prefieren el maní del mono. Prefieren tropezar con la misma piedra. Quizás, este país lleno de chivos expiatorios y culpar sin expiar se merezca caer en lo mismo. Tal vez se merezca su miedo, se merezca su hipocresía, se merezca que le roben en la cara, que le pifien en la fila y les sonrían con cinismo,  que sepa más de fútbol que de lo que pasa en sus calles, que se llame igualitario para no ser tolerante, que se crean jaguares cuando con suerte somos un gato piojento medio pelado.

“Cada pueblo tiene el gobierno que merece”

En internet se pelean si la frase es anónima, de Churchill o de José de Maistre. Yo no lo sé, ni me interesa hablar de ello ahora. Pero Chile se merece su mierda, se la merece como pocos países en Latinoamerica y en el mundo. Se la merece por ser un país de cobardes, de asesinos por la espalda, de doble moralistas, de oportunistas inescrupulosos, de ladrones mafiosos, de perversos que juegan con los sueños de los demás. Me molesta la gente que se ofende porque le dicen que Chile está mal, que es injusto. Como si por negar una realidad evidente fueran más patriotas… y sin embargo, para la gran masa (o “weonaje”, como prefiero decirle) lo son. Porque este rincón del paraíso es donde viven los cobardes, los mentirosos, los ambiciosos, los envidiosos. En este rincón olvidado prefieren vivir de apariencias de cartón que de realidades de concreto.

Y por eso, a los que dicen las cosas por su nombre se les llama violentos, anarquistas, prepotentes. Pero yo les propongo un ejercicio de lógica, de mente: ¿No es más violento que una persona tenga que esperar 1 año para ser atendida en un hospital, mientras que otra, sin ningún otro “mérito” que su dinero, puede ser atendida con cuanto lujo pueda otorgársele? ¿No es más prepotente que nos traten como un número, como una horda de descerrebrados, que nos traten como inválidos (sin serlo, incluso los inválidos de verdad), que nos traten, en definitiva, como weones, sólo porque tenemos menos dinero y menos influencias? ¿No es más anárquico que dos grupúsculos se peleen entre ellos quien detenta el poder para darle a sus amiguitos y familiares puestos con sueldos millonarios, mientras el weonaje intenta parar la olla con 100 lucas y un bono de 40 mil?

La estupidez no discrimina, y ellos se encargan de que las generaciones que vienen sean aún más estúpidas.  No puedo evitar sentirme como un marciano en medio del weonaje, sentirme extranjera en mi propio país, sentir que nada de lo que aquí se hace, se dice y se vive tiene que ver conmigo. Y es triste, desesperanzador; pero no queda más opción -para mí- que seguir siendo el bicho raro, la amargada que se queja por todo, la incoformista, la frustrada, la pesimista… ¡Cuánto quisiera salir de este hoyo de mierda! ¡Olvidarme de la hipocresía, de la injusticia, de la cobardía! Pero soy pobre, no tengo un Porsche ni casa en Pingeral ni museo personal en una de mis masiones en la Dehesa. Soy una laucha más en este Universo 25, una laucha que trata de salir para ver si así puede encontrar algo más que mierda y madres devorando hijos.

“Y a veces me da tanta rabia que hasta busco a un culpable, tú ya me conoces, esas mañanas en que aparezco con cara de perro, busco al culpable, pero no encuentro a nadie o para peor encuentro al equivocado y me hundo. (…) Entonces le echo la culpa a Chile, país de maricones y asesinos. (…) Y entonces pienso que este país se fue al diablo hace tiempo, que los que estamos aquí nos quedamos para sufrir pesadillas, sólo porque alguien tenía que quedarse y apechugar con los sueños.” Bolaño, escritor chileno de nacimiento, cosmopolita de nacionalidad. Y en 5 meses nos sacó el rollo y se fue, en una sabia decisión. Apechugar con los sueños es lo que nadie quiere hacer, porque es una tarea tan grande, tan importante, que este país de cobardes prefiere quedarse con las mijagas que los gringos dejan en el McDonald. Y cuando alguien lo intenta, le tiran mierda, toda la mierda posible, para que se hunda en la mierda como todos nosotros; porque soñar es un derecho de ricos, de gringos y de jaguares, no de lauchas pulgosass ni de gatos colipelados. Y tratan de robarnos los sueños. Y a veces lo consiguen. Y a veces, nos matan por defenderlos.

“Todos somos bien chilenos y ninguno se baja de las ramas. Un boscaje para cagarse de miedo.” – Bolaño

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Las porciones son para las tortas.

En el ámbito académico siempre se ven discordias, ya sea de rendimiento, de áreas de conocimiento, o incluso de cosas tan insulsas como el estrato social. Pero hay una rencilla en particular que creo una de las más rídiculas de todas, al menos mi área de letras: narrativa vs. lírica vs. teatro (y todo junto, vs. lingüística xD). Esta clase de subdivisiones del conocimiento, ha decir verdad, me parecen extremadamente estúpidas y anti-saber, pues intentar fragmetar los saberes (y limitarse a dicha división) que componen nuestro mundo es tan ridículo como intentar que los órganos del cuerpo funcionen por separado. Personas que constantemente clasifican y encasillan todo suelen ser las más intolerantes, las menos adaptativas. ¿Fuente? La observación puede dar mucho, a veces volver al inicio de las cosas permite una mejor persectiva, es sólo un ejercicio de reflexión. Ah, y lecturas, de todo, literalmente. Busquen sus propios libros y maestros para entenderlo, no le voy a dar papilla al mono.

En fin. Subdividir y, sobretodo, aferrarse a dicho esquema, es lo que ha llevado en gran parte a nuestra humanidad a ser la soberana mierda que es hoy. ¿Asiáticos, caucásicos, latinos, indígenas, africanos, mestizos, criollo, etc.? ¡Por favor! Todos son personas, ¿que tan distinto es un pakistaní de un aymara, o de un alemán? ¿Color de pelo? ¿Cultura? ¿Idioma? Esos detalles superficiales no son suficiente para que la subdivisión tenga algún otro valor que el didáctico. Otro ejemplo, ¿Psicología? ¿Ciencias Políticas? ¿Medicina? ¿Ingenería en Metalurgía? ¿Química? ¿Filosofía? ¿Artes? ¿Matemática? ¿Idiomas? ¡Por favor! Hablámos del quehacer humano, no se puede pretender que un químico no tenga nada que decir a la psicología, ni que un filosofo sólo de la hora en medicina. Es absurdo, totalmente absurdo, obsenamente ridículo. Una amiga médica se sorprendía porque una sicóloga hacía una investigación acerca de cómo el desamparo que provocaba el hecho de que la legislación de su país no se ocupara de problemas referentes a las mujeres era el causal de la depresión de un gran número de ellas, me decía que cómo era posible que una “científica” fuera capaz de conectar dos temas totalmente ajenos entre sí (salud mental y derechos). Y bueno, traté de no enojarme con ella por pensar así, pero debo decir que mi reacción bien puede clasificarse como que “se me cayó el pelo” al oírla. ¿En serio? ¿Una doctora asumiendo abiertamente que los campos de conocimientos están aislados entre sí, y que así deben permanecer? ¿Qué quedará para la persona promedio? Cuando lo recuerdo, aún siento deseos de practicarme un harakiri.

Esta mentalidad parcelada es la que impera en todo ámbito académico, entiendase escuelas, liceos, universidades y demases. Y es como ver la realidad por un espejo trizado, sin entender como cada parte de lo que vemos en realidad pertenece un ente completo, que todo se conecta, todo se relaciona. Es un problema cultural occidental, pues en la cultura oriental no es algo que se vea mucho (al menos hasta que empezó el proceso de “occidentalización”), nosotros, las sociedades culturalmente occidentales tendemos a ver las cosas dividas siempre, con el discurso “ahí no me meto, no es mi área/problema/conocimiento”; como si el hecho de estar especializados en un punto específico del todo los inhabilitara para adentrarse en otros sectores del saber, en opinar desde su área o desde el sentido común. ¿Que un maestro de reiki no tiene nada que hacer con el trabajo de un técnico automotriz? Con el trabajo, claramente que sí, pero de que puede relacionar el reiki con el procesamiento de combustible para generar energía, y de allí gestar más conocimiento; es tremendamente válido y, sobretodo, entiende como todo lo que sucede hasta con la más mínima molécula de nuestro entorno tiene relación (más o menos directa) con lo que somos, con lo que fuimos, con lo que seremos.

Me he disgregado un poco explicando mi forma de entender el conocimiento y el rol práctico/didáctico (y ningún otro) de las subdivisiones. Quería referirme a mi opinión respecto a la rivalidad entre las sub-subdivisiones del área de las letras, una en las que me siento más cómoda y sin desmerecer a otras más ajenas que me intrigan de igual manera. Entre los académicos es normal percibir cierta rivalidad cuando uno estudia algo del área literatura y otro que se enfoca en lingüísitca. Pero es algo meramente de diferencia de intereses, a veces de dinero (por el tema de los fondos concursables), pero nunca que se miren feo o hablen mal a las espaldas… bueno, que yo sepa. Tampoco pongo las manos al fuego xD. La cosa es de los estudiantes, de la manga de pendejos que viene con la mentalidad cuadrada y fragmentada en la que nos encajona la enseñanza regular. Obviamente yo también fui mechona y pendeja y también me compré la rivalidad de las partes del saber… pero ya no. Claro, conozco gente de mi generación que aún se abandera con estas estupideces, que me pone cara de espanto porque mi pololo estudia ingenería comercial y yo pedagogía en español, en fin… mentalmente los mando a chupar un huevo a su abuelo. Pero bueno, dentro de este grupito de estudiantes weones están los que, además, se creen superiores a sus compañeros porque ellos “no andan con mamonerías cursis” (refiriéndose a la lírica) o porque son “más profundo e intelectuales que un prosaico” (refiriéndose a la narrativa)… Y sin que el mundo académico les haya dado motivo alguno, me consta.

Antes de continuar, debo aclarar que no me refiero al área dramática no porque esté fuera de la pelea ficticia que los estudiantes se figuran en sus mentes… extrañas, sino porque a decir verdad me gusta tan poco el área dramática que ni siquiera he penetrado mayormente en las discusiones infantiles de “cual es mejor” donde se involucra. Lo que no quita que me llame la atención, o que me gusten textos dramáticos. No es ese el tema, si no más bien con el teatro, nunca he ido mucho al teatro y, cuando he ido, tampoco conecto mucho con la obra en sí y a veces pienso que la hubiese disfrutado más leyéndola e imaginando sus sucesos en mi mente. Y es verdad. Pero volviendo al tema, el asunto es… eso. Pendejos discutiendo cual de su futura área de especialización es mejor. (Acabo de recordar también los que dicen que el área didáctica es mejor, o el área de orientación. Tampoco me adentraré en ello, pues esas sí que son las discusiones más tiradas de las mechas que he visto. Mátenlos (?) ). Yo quiero especializarme en lo narrativo, mas no descarto (ni descartaré) lo lírico. El tema es el enfoque, lo que el texto me dice. Pero claro, la manga de retrasados no sé que pensará que atrincherándose los textos subirán de valor o no sé que mierda. Por favor, ya basta de ridiculeses.

Mi caso, como decía, es favor a la narrativa. No porque sea mejor, no porque la lírica es para maricas, no porque el teatro es latero, no porque la didáctica es ilusa, no porque la orientación -en contra de mis principios-  es funcional (pues deja plata).  NO. Quiero adentrarme en la narrativa porque sus textos, después de estudiarlos, siempre me dejan algo más que no vi, se enriquecen y rejuvenencen cada vez que les descubro algo nuevo, se actualizan ante mis ojos. Con la lírica no me pasa eso, es decir, al leerla puede llegar directo al centro de todo mi ser y hacer lo que se le antoje; pero al estudiarla, ver con detalle sus formas, sus metáforas, voy viendo como el poema se va cayendo en pedazos. Como una vivisección que termina con un montón de trozos de algo que estuvo vivo y pataleando mientra yo le cortaba sus partes, que examinaba en su agonía. Estudiar un poema, una obra lírica, un poemario; es un asesinato, no puedo ni quiero hacerlo. Prefiero leerlos, saborearlos, dejarlos hacer nido en las cuerdas de mi profundidad y que vivan allí. Que nadie los destruya. Yo no lo haré.

Y eso es todo. ¿Subdivisiones? ¿Rencillas? Nada de eso, vayan a jugar al monopoli o algo así, por favor ya no jodan al mundo, no lo confundan más con sus peleas de egos académicos. A nadie le importa.

Jane Lane

¿Por qué no tengo una amiga como Jane Lane?


Terminaba de verme la segunda temporada de Daria, y me hacía esa pregunta después de cada capítulo. Jane Lane es mordaz pero buena amiga, pajera pero infaltable, poco estudiosa pero muy creativa. Quizás sea demasiado buena para esta mala fotocopia de Daria que escribe en un blog de vez en cuando, para ahogar sus sueños en letras cuando no ahoga su ocio en videojuegos, lecturas, guitarras o alcohol. O todo junto.

Después hice memoria y recordé que lo más parecido a una Jane Lane que tuve en mi vida fue una amiga de universidad que ya no es mi amiga (LOL). Pero ella no era mordaz, y era estudiosa a pesar de ser también pajera; así como buena amiga y creativa. ¿Que pasó? Cambiamos, y ella se volvió una mezcla de Sandy (la amiga envidiosa de Quinn) y Brittany, pero sin la voz chillona y con más risotadas, menos pajera y más del club de modas. Y separamos caminos. No se puede soportar hablar todo el día de ropa, sexo, hombres, reggetón y una que otra consigna pro-el-movimiento-social-de-turno, pues aunque no soy Daria (no, no soy Daria u.u) al menos sí tengo sentido común, consecuencia en mis ideas y, bueno, me gusta leer, pensar lo que leo, analizarlo y finalmente criticarlo. Y lo mismo con el mundo que me rodea, aunque sin ser tan ácida, pues prefiero callar y vivir para dejar vivir, aunque si se da la oportunidad… si de paso critico a alguien más, mala suerte. Sin embargo, sólo mi pololo y mis amigos me escuchan con atención, sin poner cara “ya está hablando esta weona”, como lo hacía mi ex-supuesta-Jane Lane.

Y claro, lo pensé. ¿Por qué no tengo una amiga como Jane Lane? ¿Acaso mi mejor amigo es mi Jane Lane con pene? ¿Seré yo la Jane Lane de los demás? Eso no sería algo malo, creo… Aunque implicaría que mi mejor amigo me robe a mi pololo y luego yo lo perdone, pero bueh, no estoy aquí para escribir una suerte de yaoi perturbador. Lo que sí estoy segura es que, ya sea yo la Jane Lane de mis amigos, o ellos mis Jane Lane con pene, no tengo de que quejarme. Es mejor tener una versión adapatada, que una versión pirata.

Los 20

La crisis de los 20… No de la “década de los 20”, ese periodo que abarca el espacio existente entre los 20 y lo 30 años. No me refiero a eso, sino que a la Crisis de los 20, los 20 años justitos, esa barrera que se rompe cuando soplas las velas y tu edad cambia de digitación.
La forma de vivir ese año en que mágicamente dejaste de ser un niño depende de cada persona. Hay quienes la pasan jugando videojuegos hasta terminar con Síndorme del Túnel Carpiano, otros que le da depresión, otros que la pasaron haciéndose mierda carreteando y otros que ni siquiera notan la crisis (o es lo que creen).

En realidad, el impacto del cambio de digitación dependerá de la persona, que tan rebelde o consciente o inmaduro sea y se sienta. Por ejemplo, una persona consciente del paso del tiempo pero a la vez inmadura se podría sentir agobiada, mientras que una persona rebelde pero madura lo verá como una oportunidad de volverse medio loco o de buscar nuevos horizontes.

Bueno, todo esto de la crisis de los 20 es por la serie de reflexiones que últimamente vienen a mi cabeza. Ya son 5 años de ese cumpleaños igual a todos los demases pasados y futuros, pero cuyo impacto sentí ese y los 2 años siguientes. Me volví medio loca y sí, yo fui de las que se volvió mierda carreteando, quizás porque en el fondo buscaba nuevos hosrizontes, nuevas experiencias y, bueh, alguna que otra aventura “para contarle a los nietos.” Mi último carrete destroy fue hace… uhmmm…1 o 2 años, creo, pero fue suficiente como para saber que ya no es lo mío. Se podría decir que ahora estoy prefiriendo calidad antes que cantidad, buena compañía a compañía mediocre, y eso llevó a que me alejara de las personas que fueron mis amigas durante mi crisis de los 20.

Digo “amigas” y no el plural génerico “amigos” (aunque quizás debería), porque siempre me he llevado mal con mi género. Lo rara no se me va a quitar ni con mil crisis, pero hay veces que me baja lo niña y puedo sociabilizar con otras mujeres. Cuando regreso, se me hacen insoportables, demasiado hipócritas, banales, intolerantes… las mujeres, criadas bajo los prejuicios de una sociedad machista, y en especial las que se creen feministas, son las peores. Típico que quieren los derechos de los hombres, pero no quieren los deberes: ¿Cargar una caja? No, soy mujer, eso es de hombres. Quiero el mismo sueldo de él, pero no quiero la misma presión laboral. Soy capaz de ser dirigenta y sacar la cara por mi asociación/sindicato/coordinadora pero si me dicen fea, egoísta o tonta me pondré a llorar, así que tratenme con delicadeza. Puras estupideces. En ese sentido, si quieres estar en igualdad de condiciones que los hombres, eso incluye lo bueno y lo malo.

Y por eso me cuesta llevarme con mi género. Las mujeres llevan eones siendo criadas sin un ápice de honor… eran los hombres los que iban a la guerra, que debían cuidarse la espalda entre ellos, confiar ciegamente en su compañero. Mientras las mujeres se quedaban en los feudos, en los burgos, en la casa, tejiendo y bordando patrañas de hipocresías para sus congéneres, a ver cual era descubierta primero. Claramente, eso es en gran medida provocado por la presión social de castidad y boludeces de esas, pero nadie dice que no podían oponerse. Antes de la Edad Media, antes de la Edad Antigua… Y así ha sido. El hombre protege a sus congéneres, si un tipo engaña a su mujer, no le cuenta a la esposa lo que anda haciendo su amigo; pero si la mujer engaña al marido, las amigas corren a decirle a alguien. La mujeres son maracas entre sí, no son demasiado confiables, tarde o temprano te apuñalarán por la espalda… a menos que seas un hombre o ellas sean “masculinas”.

Con mujer masculina no me refiero ni a las marimachas ni a las lesbianas. Las lesbianas son igualmente mujeres y, por lo tanto, son potencialmente traicioneras como cualquier otra. No es una cuestión de sexualidad, sino que de género. Una mujer masculina es la que asume consciente o incoscientemente derechos y deberes, sean masculinos o femeninos. No le da asco nada, ni se anda haciendo la finita, se preocupa de sus fines y asumirá las consecuencias de sus actos, impliquen lo que impliquen. De hecho, la división “esto es de hombre, esto es de mujer” es irrelevante para esas mujeres. Para ellas, si quieren follar como locas, se cuidan porque saben lo que eso significa; al igual como lo haría un hombre. Si quieren igualdad de condiciones, aceptan lo bueno y lo malo implícito. Le hacen frente a la vida y no se hacen las delicadas. Como dije, o quiere decir que sean marimachas o lesbianas. Simplemente son atinadas: No van a ir con tacón alto al centro si saben que tienen que caminar mucho, ni se van a poner escote y/o minifalda si hace frío, no van a andar con una carterita de 3 cm si no les cabe todo lo que necesitan, no se pondrán joyas si van a un barrio de altos niveles delictuales. Se ahorra problemas, se hacen la vida más fácil.

En muchos sentido suena súper lógico lo que estoy diciendo, pero no es tan así. Yo aún veo compañeras que cumplen la descripción opuesta a una mujer masculina. Y claro, se ven bonitas, están pintaditas incluso si llueve, no pueden ni rascarse un ojo por temor a que se les corra el rimel; pero son inútiles. Frágiles hasta la estupidez, cobardes como ratas. Y por eso dejé a mis amigas de la crisis de los 20.

¡Vamos a ver el circo!! ¡Arelejujui!

El estúpido editor de entradas es tan complejo que me hace perder la inspiración. Eso lo vuelve odioso y poco atrayente, pero San Google así lo quiere. ¡Arelejujui!
Creo que ya recordé lo que quería escribir. Era sobre la caída en picada hacia la decadencia. DECADENCIA. Meditar acerca de el hecho irrefutable que significa decir que el mundo es un bodrio. Lo triste que es decir “en mis tiempos bla bla bla bla” cuando todavía no llego ni a los 25, y peor aún, tener la misión imposible de intentar educar a las nuevas generaciones para detener la involución exponencial. Sentirse intelectualmente preparada, con las habilidades necesarias, y saber que a tus educandos les interesa más ir al cerro a follarse al delincuente juvenil de turno, o estar escribiendo en feisbuk cuantos minutos les quedan para escribir el siguiente estado. Aún ni empiezo oficialmente a trabajar y ya quiero huir desesperadamente hacia el infinito, o donde me alcance el dinero.

La solución más rápida a este dilema personal tomará al menos unos 3 años. Los años en la universidad, estudiando, luchando y aguantando a los hipócritas me ha dado suficiente paciencia como para decir que 3 años es un moco. Así que ya no desespero.

Pero independiente que en mi vida haya una salida digna para evitar -en lo posible- la decadencia, todavía queda el resto del mundo. Vivir en un país de cobardes y carroñeros no me hace gracia y no me enorgullece ser chilena, al menos no como antes. Digo, prefiero ser chilena que boliviana o mexicana o venezolana o estadounidense; pero no me hace gracia la chilenidad. Si pudiera declararme ciudadana del mundo -cual adolescente hipster, pero a consciencia- sería ideal. Pero la ONU aún no inventa esa nacionalidad, una verdadera lástima.

A veces una va en la micro y en la radio suena una mierda, y le dicen música. En la televisión muestras semi adolescentes semi desnudas semi follando y se le llama Televisión con Contenido, los libros más vendidos son los más huecos, y los que criticamos somos “comunistas”. Este bodrio de mundo se ha empeñado tanto en clasificar y clasificar, parcelarlo todo, que entonces, en vez de armar el rompecabezas de la vida, terminan revolviendo más las piezas. Y SÍ. En mis tiempos, los vampiros eran un símbolo de la soledad humana, criaturas rechazadas y ajenas a la humanidad; no populares engendros depresivos que están eternamente reviviendo High School Musical. En mis tiempos, la música era mucho más que 3 acordes repetidos 64 veces en 4 minutos, con letras que por sí mismas eran verdaderos poemas, no una horda de insultos y obviedades. En mis tiempos, la televisión tenía crítica social, tenía programas culturales que culturizaban y las mujeres semi desnudas se veían después de las 10 de la noche, vestidas como mujeres sensuales y no como prostitutas. En mis tiempos, la escuela era para aprender, no una guardería de 12 años. En mis tiempos, era más divertido salir a jugar a la calle que estar jugando videojuegos (aún teniendolos). En mis tiempos, salir de camping implicaba dormir en el suelo y cocinar en fogata, sin tele, sin refrigerador, sin colchón. Y en mis tiempos, las cosas de grandes (celulares, cámaras fotográficas, maquillaje, joyas, taco alto, armas, alcohol, drogas, garabatos, sexo, etc.) eran de los grandes.

El mundo está cambiando para peor. Todos lo saben, todos lo dicen, pero ¿alguien lo entiende? ¿Hay alguien aquí capaz de dimensionar lo que esta involución intelectual significa? ¿Qué la vida se esté mecanizando tanto, que la red de internet se esté usando tan mal, se esté prestando para tanta vanalidad? ¿Qué la adultez invada tan vilmente la infancia? ¿Qué nos alejemos tanto de nuestra raíz natural, animal, salvaje? ¿Acaso no somos monos con -sofisticadas- herramientas, cual chimpancé? ¿Cual es el fin de tanto “avance” si al final la cura del cáncer y las energías limpias dependen de la disposición de los consorcios farmacéuticos y petroleros, respectivamente?

La humanidad es una estupidez. No saben cuánto deseaba que pasara algo el pasado fin del mundo (21 de diciembre de 2012), que se acabara tanto ambicioso estúpido con poder, que despertaramos de esta pesadilla que venden por sueño. Pero no. No pasó nada y debió haber pasado, porque si no muere gente en grandes cantidades, las sociedades no aprenden… Sólo con la muerte el hombre recuerda y entiende lo pequeño, inútil y frágil que es. Hay sociedades enteras que merecen desaparecer de una vez, pero no sucede, y eso es más desalentador aún. Pensar que morir es más grato que vivir en este basural, que no procrear para hacerle el favor a tus hijos de no vivir en este bodrio llamado Chile, llamado Mundo.

Sr. Lector, apague el cerebro, prenda la tele, abra feisbuk y escriba su reporte. Vamos a ver el circo.

 

darkness, my old friend

Pasar del día a la noche a veces parece un espacio de tiempo ambiguo. No sé bien por qué, aunque sí estoy segura que detrás de ello hay un algo medio paranoico, medio triste, medio cansado. Se parece al agobio pero sin estrés. Es como la melancolía pero sin belleza. Es como la nostalgia sin el color sepia.

Por eso elegí The Sound of Silence. Pues hay algo de Silencio en todo esto. Me recuerda tarde soleadas de una jovencilla que buscaba respuestas en un mazo de cartas hechas por ella misma, medio por el cual empezó a conectarse con lo inconectable, lo inexplicable, eso que ella llamó por mucho tiempo ‘magia’.

Pero, ¿y la magia? Han pasado un poco menos de 10 años desde entonces, lo cual no es menor. Ahora no es magia. Dejó de creer en la magia, o eso es lo que ella cree. En verdad no lo sabe, si lo supiera no estaría esa pobre alma perdida pensando continuamente en ello. Ese algo místico aún la persigue, solamente que ahora ella no sabe como abordarlo.

Antes, sí, antes, tenía su mazo de tarot, sus habitualmente infructuosas seudoprácticas de meditación o algo así. Buscaba vehemente la forma que su consciencia saliera de su cuerpo y le mostrase aquellas cosas que ni dios sabe que existen. De algo le sirvió, tal vez en parte porque el Silencio, desde pequeña, siempre la abrazaba. Sólo una vez le tuvo miedo, pero de eso ni siquiera se acuerda.

Ahora ella habla de esas cosas como filosofía barata o al menos así suena. No es su intención, eso es claro, sería como decir que su mente es un mercado de cachivaches, cosa que no sólo le ofende, sino que lo abomina desde ese rincón de su alma experto en repudiar. Una pulsación extraña le dice que debe encontrar la forma de difundir toda esta majamama de… cosas. Sin embargo, ¿para qué?

Y ahora tiene casi todo. La vida es amable en este momento. Me pregunto cuánto durará, todo lo que sube tiene que bajar, y mientras más alto, más dura es la caída. Así que, si soy sabia, no debería entusiasmarme, pero tampoco vale la pena pasar el rato a medio reír y a medio llorar solamente porque tarde o temprano todo acabará. El juego hay que disfrutarlo, por algún ridículo motivo la vida siempre es corta, tus vivencias siempre son intensas y siempre te dejan una cruda lección que debes cocinar, comer y nutrirte con ella. Siempre hay algo que debes aprender.

Entonces, ¿por qué? Esa es mi única pregunta, la eterna sin respuesta, la que nadie quiere responder, la que está cifrada en la sustancia misma de la vida, cuyo código nacemos sabiendo y olvidamos cuando empezamos a recordar. Se me vienen muchas citas a la cabeza, a Bradbury diciendo que la vida vale la pena vivirla por ser la vida misma, a los chicos de Kamelot preguntando qué es un milagro si la vida misma no lo es. Y a Elton John disculpándose por olvidar detalles como si es verde o azul.

Y todo eso… es lo que alguna vez ella llamó magia. Sólo que ese nunca fue el termino adecuado. Tal vez el término era “vida”, esta era la que se expandía ante ella cada vez que manipulaba su tarot, esta era la que con sueños le decía quién era -realmente-, a quién busca(ba), como usar y no abusar de la suerte. Y a respetar toda la sabiduría que el Silencio te puede dar, todo lo que la Oscuridad te puede mostrar.
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Audio

Tracklist [II]

La música crea espacios más allá de lo tangible y sus entreverados “lo que sea” que complejizan todo. Por eso esta entrada se llama “tracklist”. Midiendo el tiempo en canciones aleatorias, simplemente me puse a vomitar.

http://www.goear.com/playlist/7a220a3/tracklist-ii

No sé a propósito de qué era que tenía que sentarme a escribir una entrada o, en su defecto, un block de notas o un cuaderno -sí, lápiz y papel, a la vieja usanza. La cosa es que, luego de lidiar largamente con la impresora, mi madre, la gata, la sed, el cansancio y las goteras; por fin he podido volver a la silla del pc, no sin antes robarme una lemon de la cocina. Porque quería escribir algo, sólo eso. Ni siquiera sé bien qué.
Llevo varios segundos, sino minutos, tratando de recordar que quería decir. Pero la verdad se reduce a las ganas que tengo en este preciso instante de decir cosas, independiente de cuánto sentido tengan en realidad. La cosa es decir y decir, como en otra época, en otro espacio virtual, en otras circunstancias de la vida y, definitivamente, cuando Nico-san no existía.
En ese sentido, escuchar Within Temptation ayuda bastante, aunque sea el mini compilado del mp3. Podría poner los otros archivos del pc, pero en verdad sólo quiero escuchar los que me gustan. Jejeje, me siento como una escritora de esas que salen en las películas ambientadas en el periodo de entreguerras, que frente a una maquina de escribir -tatarabuela de los notebooks, evidentemente- y un café o una cerveza, golpeteaban las duras teclas, hoy suaves botones. Es una suave sensación, sí que sí, casi volar sin volarse.
Esta semana oficialmente estoy en clases, y me doy cuenta que no quería volver a la rutina de la Universidad. Hay muchas cosas que quiero hacer y el sólo hecho de entrar a la extravagante facu ya me quita un poco las ganas. No obstante, este año pareciese ser mi año, o así lo presiento. Ya desde los sueños extraños que tengo desde que llegué del mochileo hasta… ¿cómo decirlo? esa sensación media winner pero a la vez tan loser que a veces me siento al borde de un magnífico Forever Alone. ¡Esa puta sensación! De verdad, no tiene nombre ni sobrenombre, sólo está ahí.
Y bueh, ese no es ni el principio de los problemas, mi ego infame que sólo me hace decir YO YO YO YO YO YO YO YO YO… un mal hábito adquirido luego de compartir un año y medio con personas que lo padecen de forma crónica. Es como un cáncer que mata tu verdadero ser hasta reducirlo al pronombre de la primera persona singular. ¡Menudo coñazo! Y todo partió porque yo no me tenía fé. Ahora me tengo un poco -sólo un poco, tan poco que apenas si distingo la diferencia- un poco más de fé y el ego se me fue a lo que se conoce popularmente como la chucha de la loma. Entonces tienes que desencumbrar el volantín, rodar cuesta abajo y no dejar de aletear, todo al mismo tiempo mientras tratas de no salir de la estrecha y segura brecha que hay entre el huracán y las turbulencias.
Una gran poderosa y monumental mierda.
En fin, no es la primera vez que tengo que lidiar conmigo misma, sino, remitase a cierto tatuaje que yace en alguna parte de mi cuerpo. Y nada, ahora quiero gritar. Por suerte mañana tengo clases en la tarde, así podré huir en la mañana, hacer trámites, estudiar, dormir y ser feliz en la soledad de los castigados de la facu. Sólo faltaría el picadillo y una lemon, como la que tengo ahora a mi lado…
Conversando con Tapir, mi “madre”, le confesé que algo se rompió en mi en ese viaje -metafóricamente hablando, claro- y eso me hizo notar la mierda de persona que soy a pesar de todo. No quiero justificarme, ¡no! Lo que trato de decir es que sé cuán ‘buena‘ y cuán ‘mala‘ soy, sólo que me sorprendió darme cuenta de ello. Es como cuando notas algo obvio que siempre estuvo allí pero que nunca prestaste atención. Pero… eso.
Y si estoy aquí, frente a una pantalla, sola, confesándole mis rollos a un puñado de desconocidos que por cosas del destino, la curiosidad, la causalidad y la casualidad se tropezaron con este rincón autorizado para recibir toda clase de puteadas y descargos y comentarios de infinitos calibres; es lisa y llanamente porque soy incapaz de decirlo a la cara de nadie. Ni al teléfono ni al msn ni al mensajito de feisbuk. Nada de eso. Una entrada y ya, en cierta medida incluso es más higiénico.
Aún me queda lemon. Pensé que me quedaba menos… Y sí, así como noté lo de la lemon, así me di cuenta de mis rollos cuáticos existenciales personales psicoconspirativos y la ctm. Y lo más cuático es que hay salida… ¡Hay salida! No sólo eso, sino que casi todo lo que creía de una forma, resultó de otra. Y ahora el orden de mi mundo es un total desastre, no consigo dar pie con bola y sólo soy capaz de retroceder 10 años por lo menos y ver dragon ball hasta llorar. Sí, llorar de felicidad, emoción, tristeza y todo ese exquisito banquete de emociones que todavía me arranca la fabulosa serie de Akira Toriyama.
Uy, que me acorde de esa caca malnacida de Dragon Ball Evolution. Putos de la Fox, siempre cagándola…
Soy un poco más libre. No más aliviada, pero si más libre. Redactar estupideces como esta me ordena la cabeza, no cabe duda. El otro día leía (más) estupideces que usé para ordenar mi mente y… nada… me dan vergüenza, no entiendo como en algún momento me arrastré tanto, me dejé basurear por terceros y por mi misma. En fin, la historia de mi vida. Quizás, en mi lecho agónico, deba redactar alguna cosa que se llame “Guía de lo que usted NO debe permitir ni permitirse”. Como un libraco de autoayuda pero mejor. Cualquier cosa es mejor que un libro de autoayuda, valga decirlo… bueno, salvo Dragon Ball Evolution, el reggeton y el color rosado; que son definitiva e infinitamente peor.
Quiero soñar. Y estar ahí, entre las nubes, el lago, las estrellas y el desierto.
¡Quiero estar ahí otra vez!
Y me callo antes que sobre mi cuello se pose la traición misma. Pues ustedes, lectores, en este punto (si es que llegaron hasta aquí) ya no saben que coño estoy hablando y, bueh, tampoco pretendo aclararlo. Es personal y, bueh, hay gente que no entiende eso, cree que es llegar y abrir la boca como si abrir el corazón fuera igual de sencillo. Esa gente debe desaparecer de mi vida y la desecho, aunque suene manipulador y cínico. Pero ¿saben qué? A estas alturas del partido vivir se ha vuelto una guerra constante con la gente de mierda, rodearse de alguien que valga es tan dificil que a veces dan ganas de renunciar… que en realidad es peor aún. Bien dice Sartre que el infierno son los otros, la gente, ¡la gente! ¡la maldita gente! Si somos una plaga debería abrirse temporada de caza de humanos, igual como lo hacen con los conejos, los zorzales, los castores, y otros bicharracos.
Me queda la p de lemon. Salud.
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