Del pelambre, brevemente.

He estado pensado en un hecho que es, a lo menos, curioso. Ellos, la gente, tienen la lengua muy afilada y, a pesar que el pelambre es una institución de la cual disfruto y también me cuido dentro de lo posible (el que no ha pelado y no ha sido pelado que lancé el primer pelambre… xD), creo que hay una distancia bastante ENORME entre comentar a hurtadillas las andanzas de fulano y mengano y creer que fulano y mengano son tal y cual cosa sólo en base de las apariencias de sus actos. Y quiero ser bien enfática en la palabra Apariencia pues, si bien nuestros actos pueden definirnos en gran medida, tampoco es que podamos juzgar a una persona sólamente en base a ellos. Las personas somos una red compleja, todos algunas vez han debido hacer algo que no desean por razones poderosas, o nos hemos equivocado y hemos hecho estupideces. Juzgar no es tan simple.

Creo que las personas de juicio fácil son, probablemente, las menos confiables. Son el tipo de persona que no tarda en etiquetarte y tratarte en base de esa etiqueta a pesar que, si alguna vez se toman la molestia de preguntarte o alguien más lo hace en su presencia, se enteran de la razón de porqué ocurrió tal y cual cosa, lo ignoran o lo toman como alguna clase de excusa. La pregunta es además de ¿por qué?, ¿Por qué el hecho va tener más peso argumentativo que a explicación del hecho? Y claro, hay mucha gente que usa excusas para justificar sus tonterías o faltas de tino, pero pongamos un ejemplo: Fulanito comió mucho, pero de pronto le sirvieron un bajativo en específico que le hizo sentir super mal y fue a vomitar al baño. Mengano trata a Fulanito de borracho incurable por esta anécdota, a pesar que Fulanito explicó que el trago le hizo sentirse horrible debido a sus problemas estomacales. Mengano sabe que Fulanito sufre problemas estomacales, sabe que ha visto al doctor por eso y que también debe medicarse de vez en cuando por la misma razón. Sin embargo, Mengano sigue afirmando que Fulanito es un borracho incurable a raíz de tal anécdota. Entonces, visto objetivamente es que, sí, Fulanito no debió beber el bajativo, pero eso no lo hace un borracho incurable, más aún si Mengano sabe la verdadera razón de los vómitos. En consecuencia, tenemos que Mengano es el amigo de mierda. xD

Yo personalmente me esfuerzo en no juzgar a la gente en base a sus andanzas sin conocerla, pues no me parece justo. Las personas siempre tienen razones para hacer lo que hacen, y sólo la gente perversa querría tergiversar una anécdota para etiquetar (la mayoría de las veces, de forma negativa) a otra persona. De hecho, ellos deben tener una razón para ser entes tan cutres. Uno puede comentar infinitamente las aventuras de terceros, pero de ahí a decir que en base sólo de dichas aventuras X personas es tal o cual cosa, pues vaya que hay distancia. Conozco gente que me dan mucho material, pero siempre me guardo de contar las anécdotas más feas precisamente porque sé que la mayoría de esas anécdotas feas guardan motivos que no son tan simples de explicar y que, en general, sólo dejan en claro que todas las personas están al merced de cometer errores. Algunos más catastróficos que otros, claro, pero errores al fin.

VIEJASDETALLE

© Ron Mueck

 

Leer en el micro

Micro: Abreviación coloquial de microbús.
Microbús: De micro- y bus. 1. m. Autobús de menor tamaño que el usual. Muy utilizado en el transporte público de regiones (Chile).

Hacía un largo periodo que no leía en el micro, creo que desde que iba en la enseñanza media, por lo menos. Pero desde hace un tiempo, he retomado un poco esta costumbre gracias a que una amiga vive a una hora de viaje, ya que una hora en la que sólo ir mirando por la ventana me parece muy aburrido. Después de casi 7 años (sin contar la secundaria) en los que o escuchaba música o estudiaba en el micro, ahora que retomé la lectura de libros propiamente tales, me es interesante notar como la gente reacciona al verte leer un libro. Sí, un libro. Ya que, al parecer, a ojos de la gente no es igual a leer un cuaderno, una fotocopia, una revista o un diario; a pesar de que técnicamente estás haciendo lo mismo: aprovechar el tiempo perdido del viaje para leer.

Cuando iba en el micro a la U con el cuaderno, la gente me ignoraba. Una reacción normal, desde mi punto de vista, pues nadie toma en cuenta a nadie en los micros a menos que se conozcan. Se considera raro hablar con un extraño más de lo que puede requerir la situación (por ejemplo, dar el asiento, ayudar a sostener algo, pedir permiso para pasar o cambiarle el puesto a la otra persona porque te bajas antes… y eso ya es como raro xD). También me ignoraban cuando leía fotocopias u hojeaba algún diario, en las ocasiones que tenía la suerte de toparme con los que regalan, claro. Pero cuando empecé a leer libros, la cosa cambió.

Las primeras veces que empecé a notar las reacciones extrañas fueron cuando tomaba el micro desde la U -donde me junto con Jaime, mi casero de libros- para ir a mi casa. El trayecto dura alrededor de 30 minutos, 20 si el chofer anda rápido y/o el tránsito está expedito. Así que en ese ratito solía ponerme a hojear los libros que compraba, no siempre logro resistirme a la tentación de entrever lo que me ofrecen sus páginas. Como al lado de la U hay un liceo (en la época que yo estudié ahí era escuela y sólo tenía primaria), a veces subían niñas pre-púberes, púberes y/o adolescentes, cuya reacción fue inicialmente lo que me llamó la atención, quizás por ser las más evidentes: primero, me miraban con cierta sorpresa al ver una persona joven para la que un libro es más interesante que un smartphone. Segundo, se alejaban y evitaban sentarse a mi lado. Tercero y opcional, intentaban parecer “cool”, ya que según dicta la TV y medios similares, leer no es cool. Esto último, sobre todo en chicas pre-púberes y púberes, a quienes el tema de los estereotipos les marca más literalmente que a los adolescentes, quienes ya pueden distinguir, comparar y elegir los elementos que componen dichos estereotipos y cuales de estos tienen realmente algo que ver con su personalidad, sus creencias, principios, etc.

Volviendo al tema, a estas niñas no les daba mucha importancia y las ignoraba completamente, cosa que ellas terminaban haciendo igualmente. Mas las que intentaban parecer cool me miraban como esperando una reacción, lo sé porque ni disimulaban xD, eran un espectáculo. Luego de estos episodios, comencé a leer en el micro en los trayectos largos, esto es, de una hora o más. Y es en estos trayectos donde realmente noté que las reacciones de extrañeza no eran “ralladura de papa” de mi parte. La gente reacciona distinto al verte con un libro-libro, esto es, una edición y no una fotocopia, como si estuvieran ante alguna clase de brujería o cosa exótica. Pero el cómo reaccionan, depende de cada uno, a pesar de que es posible establecer ciertos parámetros, tal como explicaré.

Primero, tenemos a coétaneo, esto es, un(a) joven de tu edad o cercano. Es el/la joven promedio que cuando sube al micro, al verte leer, simplemente evita sentarse a tu lado. Cuando van de a dos o más, te ven, pasan de tí, y siguen en lo suyo; es claro que les llama la atención que leas pero no les causa mayor sorpresa ni sentimiento alguno. Dentro de esta categoría esta la escolar que se sentó a tu lado para no ir de pie y hace cosas con su smartphone o duerme sin sentir mayor incomodidad y/o interés en lo que vas leyendo; y la variante de la joven coetánea pero con compras/llena de paquetes, que se sentó a tu lado y sólo entonces notó que leías. En ese caso, se incomodan un poco y tratan de remendarlo haciendo alguna cosa en su smartphone con inusitado interés y concentración.

Segundo, tenemos al hombre mayor (que yo, probablemente entre los 40 y 50). Él, al igual que la joven coetánea de compras, no se dio cuenta que estabas leyendo cuando se sentó a tu lado, pero al verte entendió por qué el asiento estaba vacío. Ellos se sienten bastante incómodos con el hecho de que tú leas, te miran constantemente, a veces como queriendo averiguar si estás durmiendo o leyendo, o tratar de ver qué lees (anda a saber si logran averiguarlo) o no sé. Pero te miran mucho, y, al igual que la joven coetánea, sacan el smartphone para “hacer algo”, pero a diferencia de ella pronto se da cuenta que no puede hacer mucho, así que lo guarda. Entonces mira alrededor, te mira, luego el smartphone. Y así sucesivamente, no necesariamente en ese orden, trata de matar el tiempo mientras tú lees, como si quisiera parecer que él también “aprovecha su tiempo”.

Tercero, la señora mayor (que yo). Ella, al igual que todos los que se sientan a tu lado, no se dio cuenta que leías, sólo vio el asiento vacío y fue rauda hacia él. Esta mujer, al igual que el hombre, se incomoda al verte leer, es como si le tocaras alguna fibra, como si le recordaras algo que no quería. Lo habitual es que saque su smartphone y se olvide de tu existencia, en ese sentido, molesta muchísimo menos que el hombre. En otros casos, cuando no tienen celular, al verse sin nada que hacer se incomodan, se acomodan infinitamente en el asiento, se arreglan el pelo una y otra vez, miran la hora, miran alrededor, etc. En estos casos, molestan el doble que el hombre. Pero nunca te miran, por lo que se puede decir que son más discretas que los hombres.

Cuarto, el flaite. Te ve leer, te mira de reojo sin disimular su sorpresa al enterarse de que la gente aún lee y, si es que se sentó, se cambia de lugar.

Quinto, la persona que te ignora, que suelen pertenecer a cualquiera de las categorías anteriores, si llegase a sentarse a tu lado, trata de no molestar. No le importa que leas, no le pasa nada. Estos son la minoría, creo que sólo una vez se sentó a mi lado alguien así.

– Pero Nico, ¿de verdad lees en los micros o lo haces para espíar a la gente?

Ambas. xD En el micro me cuesta el doble concentrarme en la lectura, en especial cuando alguien se sienta a mi lado porque suelen moverse tanto que pareciera que tienen ladillas (o pidulles, diría mi abuela). Por lo tanto, cuando me desconcentro, antes de retomar la lectura espío por el rabillo del ojo a quienes me rodean.

Sin embargo y espionaje aparte xD, así como a la gente le parece raro que lea libros, a mí me extraña que a ellos les cause conmoción. Sé muy bien que los libros son caros, que estamos en un país con nula cultura de lectura y que el micro no es el mejor lugar para leer, pero de ahí a incomodarse creo que hay algo más que el mero hecho de sentirse por preferir gastar CLP$200.000 (US$297 aprox.) en un smartphone que en libros (no entraré en el tema de la calidad literaria, es harina de otro costal). Como mencioné anteriormente, hay gente que parece sentirse culpable o raro por no estar leyendo como el de al lado. En ese sentido, y en vista que no conozco en absoluto a toda la gente con la que he compartido el micro, la razón más universal que se me ocurre es que el chileno necesita sentirse igual o superior al de al lado. Es decir, en el ejemplo concreto de mi acto de leer, la gente necesita sentirse o haciendo algo (lo que sea), o haciendo algo “importante” (porque algunos consideran que leer es un acto importate) o haciendo algo “intelectual”; pues el hecho de estar leyendo les plantea una nueva pauta que (en Chile) culturalmente es visto como “superior” a ir chateando en el celular, pero a la vez inaccesible, ya sea por lo caro de los libros y/o la nula usanza de leer libros en espacios públicos en general.

No digo que leer sea superior a chatear o mirar por la ventana, de hecho, simplemente son formas de pasar un tiempo muerto como es el movilizarse de un punto a otro. La valoración “superior” o “raro” o “intelectual” o cualquiera sea con la que se etiquete el acto de leer en espacios públicos (como el micro) proviene de la gente que no acostumbra a verlo y/o hacerlo. La gente mide a los demás según sus costumbres, prejuicios, crianza, principios y demases elementos que componen la totalidad del ser humano, por lo que si una amplia mayoría cree que lo normal al viajar en un micro es chatear por el smartphone y/o mirar la nada, cualquier cosa que salga de ese parámetro les causará alguna clase de conmoción. Del mismo modo, si la gente cree que leer libros (insisto en esto, pues al parecer leer en otros formatos tiene una valoración más “normal”) es algo “intelectual” o “superior”, se sentirá y actuará acorde a lo que dicho concepto le provoque. ¿Y qué les provoca? Incomodidad -evidente- en la mayoría de los casos, pero una incomodidad que es sólo el síntoma de otras cosas que no sé ni sabré jamás, porque están ligadas a las vidas de cada una de esas personas que, claramente, no sienten la misma familiaridad que yo siento por los libros. Y es asunto de ellos, por mí está bien. Pero si fueran un poquito más empáticos y no se movieran tanto cuando se sientan a mi lado y descubren que estoy leyendo, se los agradecería un montón. Ya bastante tengo con lo que suena y se mueve el micro.

malditos micreros arruinaron las micros

El meme no tiene mucho que ver con el texto, pero refleja un sentir. Aunque hay que saber que no todos los micreros son unas bestias regetoneras salvajes y malhumoradas que te tratan como el pene, también existe una minoría de micreros que son unos verdaderos caballeros, lástima que sean tan pocos.

“¡Se esta muriendo gente que antes no se moría!”

Nuevamente he sido timada. Y es que con tanto troll en internet es normal que los ingenuos y los pajeros (en los que me anoto) caigamos en asumir que las frases célebres pertenecen a quienes el recolector-anónimo-de-frases-célebres indica que son sus autores. El ejemplo más jocoso está en quienes creyeron que la frase “Si tú lo deseas puedes volar, sólo tiene confiar mucho en ti”, perteneciente al opening de Digimon, la dijo Steve Jobs. Fue muy gracioso verlo pulular y crecer hasta convertirse en una bola de nieve en donde iban adheridos todos aquellos ilusos. Pero detrás de eso, me salta la duda, ¿cuántas frases célebres pertenecen realmente a los autores indicados?

No pretendo hacer un trabajo de recolección de frases falsas, por la sencilla razón que me da paja no tengo una biblioteca ni lecturas taaaaaaan amplias como para hacer el cotejo y porque la booktuber Sputnik ya lo hizo en este video con algunas de las más conocidas. Lo que quiero es comentar el por qué creo que pasa eso, que es lo que hace a la gente creerlas de buenas a primeras, además de la flojera por averiguar la veracidad de la cita, claro. En mi caso, la cita en cuestión reza: nadie está libre de decir estupideces, lo malo es decirlas con énfasis, la cual, como se puede ver en el link, aparece como la primera de una serie de frases atribuidas a Michel de Montaigne. Por mucho tiempo, no me di la molestia de averiguar si era así realmente, en parte por pereza y en parte porque (se supone) que probervia.net es una página seria (jajaja claro que sí, campeona). Sin embargo, hoy quise averiguar a que obra pertenecía para leerla y me encontré con una sorpresa: no hay ni una sola referencia a alguna obra de Montaigne, pero sí a un pequeño artículo firmado por Manuel Bellido.

Que me dispense el sr. Bellido de no saber quien es ni que hace (no lo averigué, mis disculpas nuevamente), se ve que es una persona culta. Su artículo apunta, en gran medida a lo que he notado que abunda mucho en internet: la estupidez humana. Y es que con la masificación de internet se abrió una caja de Pandora en donde, en vez de la esparanza acurrucada tímidamente al fondo del cofré, están la cultura y el buen juicio. Quizás no sea la mejor forma de expresarlo, pero creo que se entiende. Y como señaló el sr. Bellido, nadie está libre de decir, pensar o actuar estúpidamente, pero de ahí a asumir abiertamente que la opinión de Fulanito El Idiota o Menganito El Tontito son La Opinión A Tener En Cuenta, hay una distancia de aquí a próximo planeta habitado del universo conocido. Hay bromistas que hacemos memes, algunos van más allá y los disfrazan de “motivacionales”, los que sabemos como funciona internet o, incluso sin saber como funciona internet, los que hemos leído algo más cultivador que Papelucho, 50 Sombras o El Alquimista; nos damos cuenta que es una broma o, al menos, que algo anda mal. Me pasó con mi cita mal firmada: el estilo distaba mucho de la prosa del 1500, pero la brevedad de la frase y la pereza (sobre todo la pereza) me traicionaron y sólo ahora descubrí el engaño (gracias Primate, Admin de Memes Literarios *^*).

Y las frases no son todo. He visto gente, con toda la seriedad y calor de una discusión a lo ladrillo ideológico, citando páginas de humor tipo Porlaputa y falacias ad hominem como garantías de sus argumentos. Es tristísimo de ver y leer, aunque a la larga se vuelva también gracioso, pero gracioso como el humor negro, tan negro que juega basketball (ok, no). Pero, chistes malos aparte, ya no se puede discutir de nada con altura de miras sin que venga una horda a insultar, ¡ni siquiera dar avisos de utilidad pública sin que venga alguien a burlarse o a tirarte mierda! Pero esa es otra historia para otra entrada que quizás cuente, si es que me dan ganas. xD Volviendo al tema, como declaró acertadamente Umberto Eco, “el drama de Internet es que ha promovido al tonto del pueblo como el portador de la verdad”, y quienes tenemos algo que decir, ya sea por pericia o estudios, tenemos que mordernos la lengua para no caer en la discusión absurda y rica en insultos, en donde los pelotudos ganan por experiencia.

Un espíritu de ruindad e idiotez reina en internet, y en particular en las redes sociales, de la cual las frases célebres mal firmadas es un pelo más de la cola de la tontería. Me siento mal al respecto porque, muchas veces, yo misma no soy mejor que esa gran masa, pero a diferencia de Ellos, La Masa, no soy tan ingenua (o care’raja, según sea el caso) de creer, descreer, aprobar o desaprobar en base únicamente de prejuicios y/o información infundada. Por la simple razón de saber, primero, que no soy mejor que nadie; segundo, que siempre hay alguien que sabe (de verdad) más que tú; tercero, que wikipedia no es una fuente fiable de información; cuarto, que un insulto no es un argumento; y quinto, si no sé algo, lo averiguo, y si no encuentro nada, pregunto. Entre otras cosas, claro. A veces creo que el nuevo milenio, los 2000, son la era de la primacía de la necedad, de las cabezas vacías y de los corazones duros; basta con ver como la gente prefiere dar un like a la causa siria antes que abrirle su casa a un refugiado, o creer que habrá desabastecimiento de combustible porque salía en una cadena de wassap, por ejemplo. Y me lamento haber nacido para ver esto, a pesar de que no creo tener lo suficiente como para autoproclamarme una intelectual ignorada o algunas de esas tonterías, como le pasa a algunos de mis ex-compañeros de carrera.

no patricio

Tercera universidad menos mala de Chile = Tercera mejor universidad de Chile

Al final el problema no es que haya gente hablando y actuando estúpidamente. Siempre han existido, la historia de la humanidad se sustenta, en gran medida, porque algún idiota creyó que X cosa era buena idea… y resultó que no. El verdadero problema es que la voz del imbécil está sonando demasiado fuerte y, como si fuera poco, una fracción no menor se dedica a intentar acallar a los que tratan de enmendarlo. Las instituciones tampoco ayudan, sin ir más lejos, ya vemos como son ninguneados los profesores y rebajados a niñeras (con el respeto de las niñeras, que bien sabrán lo mucho que dista su trabajo de la labor de un profesor), como los políticos hablan y votan leyes sin tener la más remota idea de lo que legislan, como los medios cubren minuto a minuto manifestaciones políticamente irrelevantes (la marcha de 13 camioneros por la moneda, la marcha de un puñado de señoras embutidas en zorros con cacerola en mano, en contraposición de las causas realmente populosas, como una educación de calidad o la despenalización del aborto, entre otras) y como las dueñas de casas juzgan en base de prejuicios mal enfundados a una cultura forjada durante milenios por lo que ven en una teleserie que, de todas formas, tiene mejor guión que cualquier otra producida en tierra latinoamericana. De eso también hablaré en otra entrada cuando me entren ganas.

Espero no haber hecho gala de magnánima estupidez. Es mi opinión basada en mi experiencia, en mi conocimiento y en el Sr. Bellido y en el Sr. Eco (con quienes estoy de acuerdo), aunque el hechode  que sea mi opinión no me justifica en absoluto en caso de estar equivocada (a diferencia de lo cree los fandom); y redactada de madrugada por anda-a-saber-que-bicho-me-picó. Pareciese que no, pero una parte de mí espera y anhela que toda esta gala de estupidez del mundo sea, en realidad, fruto de la ingenuidad antes que de la ignorancia o la falta de razonamiento. Porque, la verdad sea dicha, nadie nace sabiendo y muchas veces la gente, en especial los “no-nativos digitales”, se confían de la información olvidando que la fuente de donde proviene tiene que ser realmente fiable, como en todo artículo, opinión, noticia, investigación, cita, etc. Aún le guardaré un poco de fe a la humanidad, por las dudas, ya dicen por ahí que la esperanza es lo úlltimo que se pierde (junto con la cultura y el buen juicio, espero).

Y no más proverbia.net, ya me ha decepcionado lo suficiente por hoy. :v

Cita

Uno es valiente cuando, sabiendo que ha perdido ya antes de empezar, empieza a pesar de todo y sigue hasta el final pase lo que pase. Uno vence raras veces, pero alguna vez vence.

Atticus
Matar un ruiseñor, Harper Lee.

No es nuestro problema

Sobre el tema de la demanda marítima de Bolivia a Chile, creo que es una mierda y una estupidez. Honestamente, me importa un pepino quien se queda con el norte y con el mar, y si debieran preguntarle a alguien, no es ni a Bachelet ni a Morales, sino a la gente que vive en la franja de tierra y mar por la que Bolivia webea tanto. Es la gente que ahí vive la única que realmente tiene derecho a opinar y, sobre todo, a decidir.

Pero a los políticos eso les importa una mierda, pues Evo necesita enardecer el espíritu patriótico boliviano para que la gente se olvide de los problemas sociales y demases lindezas que deben afligir al pueblo que dice defender. Bachelet, por su parte, debe mantener felices a los gringos dueños de las mineras y a las 7 familias de la élite chilena para que no le boicoteen mucho el gobierno, probablemente le financien futuras campañas y otros favores políticos.

Al final, esto no es una cuestión de patriotismo, ni para el pueblo de Bolivia ni para el pueblo de Chile. Es un juicio que no nos compete y, si el asunto acabese mal, tampoco sería nuestra guerra. Porque la situación de Bolivia no viene de la falta de mar, viene del exceso de corrupción y administraciones deficiente. Y el interés de Chile no viene por un tema de soberanía y nacionalismo, sino que de la defensa de los intereses económicos de los extranjeros que se enriquecen con los recursos del país y del 0,1% de la población que administra y se enriquece destruyendo el mar.

Sin ánimo de ofender a nadie. Pero las cosas como son. Sí a alguien le compete este tema, es a la gente que allí ha hecho su vida. ¿Quién sabe? A lo mejor les gusta más Perú.

Sobre “el traguito de más” y otras contingencias chilenas.

Han pasado algunas cosas variadas en la vida sociopolítica chilena actual que, en conjunto, me tienen entre indignada y muerta de la risa. Esto último se lo puedo agradecer a los memes, los comentarios, los twitteos y al lagarto murdock.

Hace unos pocos meses, la ex-ministra de salud, Helia Molina, fue destituída de su cargo por afirmar, en pleno proceso de legislación de la despenalización del aborto terapéutico, que en las clínicas cuicas la gente con mayores recursos hace abortar a sus hijas. Hablar de este secreto a voces causó un escozor de aquellos en los culos de la centro-derecha como no tienen idea, quienes, carentes de hipoglós y aprovechándose del poco carácter del gobierno para defender a los suyos, patalearon hasta que la sacaron de su cargo.

Pasado este triste impasse (el gobierno se farreó una excelente y apta profesional para el cargo por no querer ponerle los puntos sobre las ies a la derecha… para variar), hoy viernes el diputado de centro, el DC Lorenzini, se mandó una declaración para el bronce: “Hay miles de mujeres que tienen relaciones porque tomaron un traguito de más. En ese caso, ¿es violación también?”. Demás está decir que su partido, con algo más de materia gris que él, le quitó el piso inmediatamente y lo dejaron solo con sus declaraciones, situación que lo llevó a retractarse de mala gana. Sí, de mala gana, eso es evidente, no necesita mayor análisis (cito: “Hice unos comentarios que la verdad, en mi estilo de hablar siempre con franqueza, fueron una estupidez” Si esto no es disculparse a la fuerza, aprendan a leer o vuelvan al cuarto básico, que sé yo).

Entonces, ¿a que viene esta entrada? Pues que, a pesar que esta sabido y recontra-sabido que la política chilena está compuesta mayor y principalmente por hijitos de su papá con muchas lucas y pocas luces, no dejan de impresionarme con el nivel de estupidez, ignorancia, perfidia y decadencia que son capaces de alcanzar estos individuos, la nula empatía, la desinformación total sobre el tema que se opina y legisla; y en especial, la desvegüenzura con la que se desdicen. Entonces, trataré de ordenar mi opinión y condena hacia este señor y todos aquellos que abierta o secretamente simpatizan con las afirmaciones primeras de este individuo.

Porqué nula empatía. Me pregunto si Lorenzini tendrá esposa, hijas, amigas. O primas, tías, hermanas, sobrinas. O si tendrá madre. Quién sabe, a lo mejor salió de la costilla de su padre y sólo cuenta con la mitad de su material genético, lo cual explicaría el desempeño intelectual demostrado. Porque si las tiene, entonces le importan bien poco: Al simplificar lo que es una violación de la forma en que lo hizo, no sólo pone entredicho la palabra de una mujer para reafirmar la violencia de género habitual en este país de mierda, como contraatacó el Sernam, si no que en cierta forma la avala en circunstancias en las que una mujer no puede defenderse (incluso pudiendo defenderse, en el sentido corporal de la palabra). Es decir, si le violaran a la hija porque salió a carretear a Bellavista o a la casa de alguna amiguita de Plaza Italia para arriba, me imagino que él le dirá “mijita, ¿tomó mucho? porque si es así, entonces usted se lo buscó. Se queda sin el iphone dos meses.” Pero, sarcasmo aparte, si eso ocurriera él sería el primero en denunciar lo acaecido a su bebita y luego en mandarla a abortar, aunque no sé si en ese orden, porque a la clase política y a la ABC1 no les faltan las patas para ser hipócritas.

Porqué desinformación total sobre el tema que se opina y legisla. Aquí yo pondría a este saco de peras en un cuarto de interrogatorio y le preguntaría: ¿Sabe lo que es la anencefalia? ¿Lo que es un embarazo ectópico?. Probablemente se sacaría los pillos diciendo que no es médico… pero sabe, yo tampoco lo soy y, sin embargo, para escribir esta opinión busqué que eran para saber de que estoy hablando, y ahora lo sé. Luego, le preguntaría, ¿qué entiende usted por violencia de género? Aquí, dirá algo políticamente correcto, como “golpear a una mujer” o “no respetar sus derechos.” Pero si le pregunto cuales son estos derechos, no sabrá que responder o se sacará nuevamente los pillos diciendo que no es sociólogo. Bien, yo tampoco soy socióloga y sé perfectamente que es: violencia de género es objetivizar a la mujer, es decir, considerarla como si fuera una cosa, como algo que debe obedecer, que es propiedad de alguien, para usar y desechar, para mirar como quien mira una vitrina, para golpear, etc. (Estoy tratando de explicarlo de la forma más sencilla posible para que la falta de materia gris no afecte el entendimiento de mi explicación.) Entonces, cuando Lorenzini hace este comentario ya citado, da a entender que la mujer está ahí para ser utilizada como objeto sexual, ya sea si está pasada de tragos, apenada o quiso salir a dar una vuelta a las 3 am. y, por lo tanto, si algún hombre desea hacer uso de ella, la mujer en cuestión no tiene derecho a réplica. Siguiendo con el análisis de los dichos de este honorable saco de pelotas, si él considera que las mujeres se exponen a las violacion, que a las mujeres deben enseñarles a evitar “situaciones de riesgo”, es porque para Lorenzini el machismo prima y debe seguir primando: la mujer debe cohibirse en su vida, el hombre no; la mujer debe servir, el hombre mandar. Si un hombre me dice las formas en que me chuparía la vágina, tengo que darle las gracias, o si me manda un agarrón en la micro, ponerle el poto en la mano; porque ellos mandan y las mujeres servimos. La lógica de la violación es la misma: si la mujer no quiere tener sexo con el tipo o no está en condiciones de expresarlo, éste tiene todo el derecho del mundo de meterle el pene a la fuerza. Y esa es la lógica subyacente en las palabras de Lorenzini. Pero les dejo una pregunta para la reflexión (favor encender la neurona): ¿Estar borracha, estar triste, estar paseando en la madrugada, vestirse a gusto propio, etc., es sinónimo de “sí, viólame”?

Porque la desvergüenzura con la que se desdice. ¿De verdad tengo que explicar este punto? Cuando se “disculpó”, dijo que era su forma de hablar con franqueza, poco menos que “se le salió sin querer queriendo”. Si es su forma de hablar con franqueza, (suponiendo que conoce lo que es la franqueza) entonces es porque cree en cada una de las palabras que dijo. Si se desdijo es porque el partido lo dejó sin piso, y fue muy evidente; no porque de verdad creyó haberse expresado mal o algo así. Mejor hubiese dicho que era un “error involuntario” y a todos nos hubiese quedado clarito como el agua con barro.

Otros puntos antes de cerrar. Finalmente, quiero explicar por qué comenté lo de Helia Molina. Primero, porque en términos generales, ambos sufrieron de falta de apoyo, la ex-ministra, por cobardía del gobierno; el diputado, por tino diplomático del partido. Segundo, lo que se viene será distinto (esto no es especulación, es vaticinio), pues mientras la ex-ministra tuvo que dimitir por decir la verdad de una forma políticamente incorrecta, Lorenzini seguirá en su puesto, lavándose las manos, a pesar de no sólo haber demostrado que cuestiona un proyecto de ley que proviene del gobierno al que supuestamente él pertenece, falta absoluta de tacto e ignorancia sobre los temas que debe legislar; sino que además hizo gala de un machismo recalcitrante con el cual, mientras siga habitando en los altos cargos junto con los demás vicios (entiéndase, ambición desmedida de poder, amor por el dinero, ignorancia, hipocresía, mentira, desprecio al pueblo que gobiernan, etc.), jamás podremos darle una solución efectiva y concreta a la desigualdad (y consecuente discriminación) que se sufre en este país tanto a nivel económico como social, de género, étnico, educativo, etc.

Algunos links en los que me apoyé. Porque antes de hablar hay que pensar e informarse. :v

Dichos de Lorenzini.
Disculpas de Lorenzini.
Dichos de Helia Molina.
Aborto: Aborto Terapéutico y Ética Científica.
¿Qué es la violencia de género?
La lucha por erradicar la violencia sexual de las calles, un manifiesto.

Y también me apoyé en el conocimiento sobre estudios de género, violencia de género, dispositivos de poder y otras cosillas que he aprendido trabajando en mi tesis. :3

PD: Van a ser las 5 de la mañana, ya no doy más, disculpen si no recuerdo más temas sobre género y dipositivos de poder.

Presenciar la voz del ego y la envidia es siempre impactante, pero lo es aún más cuando se da entre personas que fueron -supuestamente- amigos y compañeros y, por cosas ajenas, se ven separados y puestos en “bandos” opuestos, los cuales -en teoría- tampoco existen. Más allá de mi postura al respecto de tales temas, me impactó muchísimo verlo y oírlo pues no era algo que esperaba de dichas personas; y lo que me chocó mucho más fue el odio, envidia y el despliegue de ego desmedido que se entreveía -fácilmente- en las palabras emitidas, en contradicción total y absoluta de los valores que -se supone- cultivan. 

Ellos pueden ser una cajas de pestilencias inimaginables.